para no sentirnos
los nuevos veteranos
de viejas guerras,
tragamos monedas
para no mirar al espejo
y ver que somos
los nuevos veteranos
de viejas guerras
y tomamos quelantes con pepino
con tal de olvidar que somos
los nuevos veteranos
de viejas guerras.
A pesar de todo esto,
el oxígeno sigue entrando
la vaca, pastando
el sol marcando el ritmo
y seguimos pensando que algun otro
es el veterano de viejas guerras
y nosotros hijos de la paz.