¿Cuál será nuestro
actual embotellamiento?
¿Serán los fríos plásticos
con su neutral cariño acaso?
¿O la próxima película americana
que guíen nuestro Norte
mediante unas líneas de aerosol
desde la puerta de casa?
¿Nuestro próximo desayuno
serán microchips con leche y miel,
al tiempo que se van tostando un par de ojos marrones
entre dos celulares fundidos?
Pero tranquilo, todavía hay tiempo para respirar
bajar, aprender,
estar donde se pueda,
ni arriba, ni abajo, ni con unos, ni con otros...
simplemente aquí,
con un par de pies,
en el centro del universo.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
miércoles, 31 de mayo de 2017
Montaña de agua.
Que no quemen los libros
antes que sean escritos
en un subterráneo de Retiro
con la dentadura ondulante.
Las montañas
son libros de nieve,
cuidadas para ser escritos
por un cuerpo de sol.
Las montañas no deben derribarse
antes de ser escritas,
pero los libros deben ser
quemados
al nacer.
Eso ha dicho mi padre,
el capitán de un barco tuerto.
Las montañas son libros,
más que libros...
son enciclopedias giratorias de agua.
Nada hemos leído
de sus frías ideas,
nada hemos sentido
de su adolescente hervor.
Son manantiales de cerrojos
que no debemos abrir,
no debemos...
La paz
debe baldear
nuestra suciedad.
La lucha debe recolectar
la sed
de mi corazón,
hundido en el desierto
social.
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