domingo, 11 de diciembre de 2016

Nuevos veteranos, viejas guerras

Consumimos azúcar 
para no sentirnos
los nuevos veteranos 
de viejas guerras,

tragamos monedas
para no mirar al espejo 
y ver que somos
los nuevos veteranos 
de viejas guerras

y tomamos quelantes con pepino
con tal de olvidar que somos
los nuevos veteranos
de viejas guerras.

A pesar de todo esto,
el oxígeno sigue entrando
la vaca, pastando
el sol marcando el ritmo

y seguimos pensando que algun otro
es el veterano de viejas guerras
y nosotros hijos de la paz.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Crónicas del Exilio.

Exilio a Paternal - 27 de agosto 2016

Despertarse con lluvia, saber que no laburas y ni siquiera atinar a levantarse, haciendo tirabuzones entre las frazadas, es hermoso. No hay dudas. Ahora, saber que esa lluvia no iba a parar en todo el día, aunque intentes levantarte y sentirte un héroe, y darse cuenta que a la noche EL EXILIO UNIVERSAL me invitaba a su nave para sortear la lluvia… eso, eso es belleza.
Para ponerme de pié Perla, mi gata en blanco y negro, sucumbió con mi remoloneo tirando de la mesa lapiceras, estuche de anteojos, parlantes pequeños y una taza de té. Ella, fiel a su sentido del hambre, saltó de la mesa a la cómoda y de allí vino a caminar por entre los pasos que uno da entre el sueño y las pocas ganas de levantarse.
Convertí el frío en un par de medias, un jean, un buzo y, luego de saludar a unas cucarachas baby, en unos mates. El día sonreía de gris, porque no le faltaba nada a un día así: lluvia, frío, lluvia, frío… y más, más y más lluvia. Pareciera que estaba en su esplendor, llorando de felicidad ese 27 gris. Al frío lo cociné en guisito y me salvó de la soledad.
La tarde siguió fría y perpendicular como la lluvia. Me fui hasta un teatro entre Almagro y Abasto, a ver la última función de una obra donde participa la única amiga que tengo con nombre de tormenta, justo para este sábado. Me refiero a Agatha. Durante las dos horas en el teatro fui absorbido por esa burbuja que llamamos portuñol, en donde se mezclaba el invierno y la actitud sambaporteñada de los actores ante la vida.
Llegando al espacio desde donde partía la barca exiliada, la lluvia me metió para adentro. Las muchachas de Minga Percanta iniciaron la noche sonando muy bonito y atinado con sus tres voces. Con sus melodías saben denunciar el mal trago de los “chupacabras” y hasta hicieron callar a la lluvia. ¡Bienvenido ese canto!
Un rato después EL EXILIO UNIVERSAL ya está en la barca. Suena “Acción y aventura” y la gente espera salvarse con un solo salvavidas. Dejamos la barca flotando en las improvisadas lagunas de Paternal y nos fuimos a saltar con Delirius Trement y su urna democrática de cotillón. Mientras tanto elDrugstore El Exilio Universal está en marcha y la lluvia ya paró de reírse de nosotros, como diciendo A ESTE BARCO NO LO SALVA NADIE ("El niño de la luna - La Doblegota1). Me exilio. Nos vemos la próxima.

sábado, 9 de abril de 2016

LOMO, RUSH, PERRO.

Lomo, ok.
Lomo cocido, tipo cartón
me gusta así
y así lo quiero.

Me gusta comer cartón,
pero me dan asco los cartoneros.
Me gusta el lomo,
pero detesto la sangre
derramada en el matadero.

Aquí ordeno yo.
Vos sos una servilleta,
tenes que servirme,
limpiar mí rush fatal
y volver a ser blanca
para una nueva mancha.

Acá sos un sordo
que solo lee mis labios rush
y responde sí a todo,

En cuanto te atrevas
y respondas,
se abrirán mis labios rush
quemando todos tus pasos en falso,
                                 [liberando
la serpiente rosada
que reclama atención.

Mientras tanto aquello,
en la cocina,
los perros andan como en casa,
donde pueden comer y reír
como perros.

Cocinan, corren y ladran
a cualquiera.
Son graciosos
y alegran a la jauría.

jueves, 17 de marzo de 2016

Un color.

Debo empezar por el comienzo? Na.
La verdad no estoy enojado,
de lejos veo la bronca.

Tengo pena por no haber conocido
tu color favorito,
tu ronquido,
tu verdadero canto.

Pero no fue así.
Y no tengo bronca,
enojo
o fe.

Simplemente, no fue.

Siento que comienzo a escuchar
el silencio de mi corazón.
Eso que llamo música.

Uno entiende que ni los caminos,
ni las líneas
son siempre rectos.
Así que hubieras avisado
y no hacía llorar de empedrados
a mi bicicleta
de Palermo a Barracas.
Sí señores,
en Palermo aún,
aún, aún... aún
hay adoquines. Increíble.

¿Me gustaría verte de nuevo?
Claro que sí.

¿Gustaría de hondearte la respiración
y hacerte expulsar
exhalaciones que seden el silencio?
¿es necesario responder esa pregunta?

La historia no tuvo extensión.
No recuerdo qué dirección tomé
para volver a mi caverna,
aquella donde viven los impulsivos de la piel.

Ese fui yo mismo.
Frente a la misma pared
perdí pero gané.

Gané, a pesar de no conocer
tu color favorito.