Crónica I.
El torero.
El proyecto
comenzó como en el ´77, precisamente entre el 24 de junio y el 26 de octubre.
Los colores amigos jugaban al mismo deporte, el fútbol. La pura tierra, la
lluvia y el charco nunca fueron límite, como tampoco lo fue el tiempo o el sol
al apagarse. Los colores no llegaron en un barco, llegaron bailando el carnaval
por las calles. Llegaron manchados de barro, porque el azul y oro son mucho más
bonitos así. Resaltan como un pase entre dos contrarios a un compañero para
dejarlo solo frente a sí mismo (¿y qué importa si es amigo? Adentro de la cancha, hermanos).
Profundidad, gol y victoria. Como victoria también es ganar una pelota en el
piso, dársela a un compañero y de reojo ver esa cara roja y pálida sin ánimo de
lucha.
Cuando el
ocho tomó la pelota y abrió la cancha me enamoré de la simpleza de ese flaco.
Le siguieron pases cortos y paredes, en definitiva, como un juego entre amigos
(y ¿qué importa si no lo son?). Al poco tiempo llegó el gol, un golazo al
globo.
¡¡Que no se
vaya nunca!! Pensé por ahí. Las copas y títulos son el equilibrio de esa
reacción química de lucha y creación. Azul y oro. Carnaval y vereda. Tierra y
lluvia.
Antes de
irse nos regaló incontables profundidades, goles, puteadas a toros (con
pantalones cortos y con sacos y corbatas) que embestían contra ese ocho flaco.
Jamás imaginamos ver la grandeza de su fútbol mediante ésta obra, ya con la
diez en la espalda.
El caño es
el clímax del fútbol. El gol es la libertad, sí, pero el caño es el juego mismo donde centímetros, milésimas
de segundos, parecen decirlo todo. El caño es la estocada del torero a la
bestia, que corre detrás de un objeto difuso. Aquí, para nosotros, el caño es
el material inspirador.
Ésta hermosa
jugada, de creatividad única, como toda jugada, nace de un pase. Nosotros
elegimos darle un pase a la imaginación y al agradecimiento.
Gracias
Boca, gracias River, gracias Julito Marchant, gracias Mario Yepes, gracias
Carlos Bianchi y muchísimas gracias Román. Muchísimas gracias por éste caño. Y
por ser BOSTERO.
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