Crónica II.
Jueves 8 – Sábado
10 de agosto del 2013.
El alambre está torcido,
conjugado después de unas cuantas semanas. Metal con metal vamos
uniendo y la figura se da, se contornea sola.
Hueso, bara, puntos que se
unen como la arena con el vidrio, como estrellas jugando. El tipo era
flaco, ahora tiene tensión, piel y una hermosa red metálica en su
torso. Claramente está desnudo, solo lleva puesto su fútbol.
Los brazos, fundamental
contención en éste hito, van tomando color, volumen, músculo y la
fuerza necesaria para contener al toro. Ése toro al que nadie quiere
tocar, ni siquiera con una mirada, por el momento transita un camino
de deconstrucción.
La piel tiene sabores
tintos, blancos y espumantes, sin importar precio ni marca.
Todo esto nos emociona
para seguir adelante, pero prefiero poner un punto y aparte para
darle un abrazo al alegre eterno de Gonzalo que nos devuelve a la
vida aquella distante amistad. Y además un punto y aparate, porque
cuando me emociono, se me transpiran las manos y se me va la biró,
como esa bella luna, aquella noche en la Bombonera, por entre las
piernas del toro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario