martes, 2 de junio de 2015

Crónicas de "El torero".

Crónica II.

Jueves 8 – Sábado 10 de agosto del 2013.
El alambre está torcido, conjugado después de unas cuantas semanas. Metal con metal vamos uniendo y la figura se da, se contornea sola.
Hueso, bara, puntos que se unen como la arena con el vidrio, como estrellas jugando. El tipo era flaco, ahora tiene tensión, piel y una hermosa red metálica en su torso. Claramente está desnudo, solo lleva puesto su fútbol.
Los brazos, fundamental contención en éste hito, van tomando color, volumen, músculo y la fuerza necesaria para contener al toro. Ése toro al que nadie quiere tocar, ni siquiera con una mirada, por el momento transita un camino de deconstrucción.
La piel tiene sabores tintos, blancos y espumantes, sin importar precio ni marca.

Todo esto nos emociona para seguir adelante, pero prefiero poner un punto y aparte para darle un abrazo al alegre eterno de Gonzalo que nos devuelve a la vida aquella distante amistad. Y además un punto y aparate, porque cuando me emociono, se me transpiran las manos y se me va la biró, como esa bella luna, aquella noche en la Bombonera, por entre las piernas del toro.

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